12/09/2005

Condenado a 34 años de cárcel por negarse a consumir en Navidad como Dios manda, el muy imbécil

Engañifa Press, 13 Diciembre 2005. Eleuterio Menéndez, alias “Estivi Güonder” por sus implantes en el pene, ha sido detenido a las 3 de la madrugada mientras roncaba como un bendito en su domicilio de Picena, provincia de Granada (España). “Estivi”, como le conocen en su barrio, ha sido interrogado, procesado y juzgado en diez minutos por el Magistrado Tobías Manfredo, que le acusaba del delito de “ahorro Navideño improcedente”, tipificado en el Código Penal (art. 345, abajo del todo, con zumo de limón para despistar).

El Juez Manfredo ha roto el silencio profesional para declarar que “este sinvergüenza no había hecho gasto navideño desde 1995 y no pretendía hacerlo tampoco en estas Navidades. Conductas antisociales como éstas necesitan mano dura, mano dura de verdad; qué pena que yo perdiera los dos brazos en la batalla de Perejil y ahora tenga estas dos m***das de prótesis de blandi-blub que no sirven para nada y encima hieden”.

“Estivi”, alias “Caraculo” o "Cuesco" por su afición a las alcaparras, llevaba tres años sin adquirir ni un miserable anillo de diamantes para su mujer, o un relojillo, o cualquier payasada de ésas que suben un 35% de precio en estas fechas entrañables que se avecinan. Su familia no ha soportado más esta actitud y le ha denunciado después de soportar tantos meses de ahorro y previsión para el futuro y la jubilación.

La señora de Menéndez ha obtenido, de acuerdo con la sentencia, una pensión de 300 € al mes, que deberá indemnizarle el “Estivi” o “Caraculo” vendiendo su propia sangre y realizando en sus carnes varios ensayos clínicos de medicinas contra el SIDA y el Ébola. “Caraculo”, también conocido como “Guillermico el Rancio” por su próstata falsa, trabajaba como carpintero por unos 100 € al mes brutos y en turnos de noche, día y años bisiestos.


Su hijo mayor, Tiburcio Menéndez, ha declarado que “con ese sueldazo que tenía, que rebasa ampliamente la media de Zimbabwe, no sólo se negaba a consumir como un enajenado por Navidad, sino que encima ni nos pegaba, ni era alcohólico, ni nada. Un plasta reincidente y alevoso, eso es lo que era. Siempre duele que tu padre esté en la cárcel, pero en este caso haré una excepción porque por fin mi madre va a gastar el dinero de la indemnización en nuestras necesidades, como por ejemplo figurillas de papá Santa Claus y pokemones rojos para colgar en el abeto. Nos endeudaremos hasta las cejas, como todo el mundo. Seremos una familia normal, por fin”.

4 comentarios:

  1. Seguro que ni oia el mensaje navideño de su majestad...hay gente para todo y tarde o temprano encuentran su justo castigo.

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  2. Nuestras fuentes corroboran que no sólo no escuchaba al Rey, sino que le imitaba con gracejo delante de sus compañeros de trabajo, lo cual es probable que le cueste una condena adicional. Para estos casos de criminalidad despiadada la legislación española o "Fuero de Atapuerca" prevé la castración a bocados por perros rabiosos. Y no digo más.

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  3. Tenía entendido que esa ley tuvo una reforma reciente que contempla la aplicación de sal gruesa en sus partes despues de la actuación de los cánidos. Aunque igual estoy equivocado.

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  4. A mi me parece bien. Hay que ser agarrao para no darle a su familia ni siquiera uno de esos magníficos "turrones" de ahora, con sabores a semen de cabra y delicatessen de cagarrutas. No entiendo como hay gente que no piensa en el bien de sus familiares. Además tampoco su sueldo está tan mal. Seguro que en enero se lo suben al menos un 0,000000001 %.

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