8/01/2006

España ofrece su sistema sanitario para atender a los heridos del Líbano, y no viene ni Cristo




Cagarruta Press – 31 Julio de 2006.
El Gobierno ha ofrecido el sistema sanitario español para atender a los heridos en el conflicto entre Israel y Líbano: las Comunidades Autónomas y Realidades Hispanofónicas varias han dispuesto un cupo inicial de entre 60 y 100 esterillas de esparto en los mejores pasillos de diversas clínicas patrias, totalmente colapsadas. “Hemos hecho espacio a base de inyecciones letales para pacientes que, seamos francos, llevaban ya mucho tiempo que si se curan, que si no se curan, así no se puede estar. Ha llegado el Ministro y hemos tenido que solucionar esa indecisión a base de matarratas”, declaró Herminio Barriga, gestor de hospital y verdugo en sus ratos libres.

La iniciativa humanitaria ha sido hecha pública por el Mefistro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, que ha descrito el gesto como “una muestra de buena voluntad hacia nuestros hermanos arábigos e israelitas, o los trozos que queden de ellos, para que vivan en paz en los corredores y letrinas saturados de nuestras clínicas, al calor de los numerosos cigarrillos que se fuman todavía en nuestros modernos hospitales y entreteniéndose con las ratillas y cucarachas que amenizan a nuestros pacientes”.



Moratinos ha subrayado el compromiso de España para lograr el fin del conflicto: “yo le he rezado a San Pancracio y le he puesto una vela en forma de cabeza de Rajoy sin barba, a ver si me hace caso de una puñetera vez (no Rajoy, sino San Pancracio, je, je…)”. El Mefistro ha pedido otro tanto de los españoloides y españoloidas: “aprovecho para recomendar las velas y cirios “El Mastuerzo”, empresa de kalité y propiedad por supuesto de un promotor inmobiliario colega mío del colegio que se va a forrar con nuestra política de vivienda”.

Sin embargo, y a pesar de haber anunciado la iniciativa de ayuda hospitalaria a millones de palestinos e israelíes y de proporcionar transporte aéreo gratuito con daikiri incluido, no se ha recibido ni una solicitud después de dos semanas desde que se abriera el plazo. Fuentes diplomáticas señalan incluso que, cuando se ha tratado de hacer anuncios puerta a puerta, algunos ciudadanos libaneses han reaccionado con pavor ante la oferta, “saliendo por patas que se los llevaban los demonios”.

Tras el infructuoso ofrecimiento, y para promocionar el gesto humanitario como sea, el embajador de España en el Líbano, Melecio Lapierre, se ha aventurado a realizar una demostración de análisis de sangre con enfermeros españoles del SAS (Servicio Andaluz de Salud), expresamente trasladados con dietas millonarias para la ocasión.



En estos momentos, el embajador Lapierra se recupera en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Central de Beirut a causa del desangramiento casi total que sufrió en dicha demostración. El enfermero del SAS que le intentó extraer sangre, antiguo “camello” y propietario de locales de alterne en Almería (luego reconvertido a funcionario gracias a sus contactos con la mafia rusa y medio gobierno andaluz), ha confesado que “se compricó la cosa cuando tuve que usá un cushillo emmarranao pa encontral-le la vena, que la tenía mu escondía er cabr**, y arrebuscando arrebuscando al final le hise sin queré un peasso hoyo ar tío que por poco le salen las tripas a bumbotones (sic)”.


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