9/22/2006

Benedicto XVI invita a embajadores de países musulmanes a un cóctel con degustación de jamón y otros humildes manjares



Crucifiction Press, 22 Septiembre 2006
- El Papa Benedicto XVI, conocido por su papel de Senador Palpatine en “La Guerra de las Galaxias”, ha invitado a los embajadores de los principales países musulmanes a un cóctel con degustación de jamón “pata negra”, vinos de kalité y tapitas.

El Papa intentará así reconfortar a los mandamases musulmanes, después de su desafortunado exabrupto sobre la doctrina mahometana de propagar el Islam a base de cimitarra y jarabe de palo. Moroides de medio mundo salieron con metralletas a la calle, quemando viviendas y comercios, descabezando niños y eviscerando transeúntes a navajazos ante las manifestaciones del Papa, que sugerían injustificadamente que los islámicos podrían ser un poco violentillos ellos.

El Papa Benedicto XVI se ha retractado afirmando que “me equivoqué. Quería salir en la tele un ratillo porque las misas son muy peñazo y no las ve nadie, y me acordé de la malhadada frasecilla de Jeremías VIII el Tuerto, emperador de Bizancio que reinó durante cinco minutos y no tuvo otra tontería que decir que ésa antes de que lo degollara el propio Mahoma”.



La reunión tendrá lugar en la humilde piscina-jacuzzi de la residencia veraniega del Papa en Castel Gandolfo (1236 m2 de terraza). En el guateque con los diplomáticos mahometanos habrá, además de jamón “de luxe” y sangre de Cristo (el cóctel preferido del Papa y los Obispos), unas cuantas muchachas jóvenes de vida alegre, quienes, según ha afirmado el Cardenal Terencio Nuro “también son hijas de Dios, y tienen mucha gracia (de Dios)”



Ayatolá Sánchez, diplomático Iraní para la Santa Sede, ha expresado la buena acogida de la propuesta entre los embajadores musulmanes y ha confirmado su asistencia ipso facto, a pesar de la sorpresa que causó en los primeros momentos el hecho de que el ágape incluyera carne de cerdo, alcohol y otros tabúes para los barbudos éstos. El Sr. Sánchez ha aclarado, con una sonrisa de oreja a ojo (por una parálisis facial que padece) que “por supuesto que comer jamón y conversar con lindas feligresas en porretas provocaría la ira de Alá. Por eso la posición del gobierno iraní es que yo me quitaré del Islam durante ese día y luego me vuelvo a convertir al día siguiente. Así se evitan malentendidos y malos rolletes”.

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