4/02/2007

La Ministra de Sanidad llama "peseteros" y "ambiciosos bastardos" a los Médicos Internos Residentes españoles (MIR)



Macario Press, 20 Marzo 2007
- Alrededor de doscientos mil médicos internos residentes (MIR) de toda España se concentraron ayer ante el Ministerio de Sanidad y Consumo para denunciar sus condiciones laborales y exigir un sueldo superior a los 30 € mensuales que reciben actualmente. La manifestación coincidió con una marcha del Gobierno socialista en contra de la circuncisión de los camellos en Túnez y una protesta del Partido Popular contra el uso obligatorio de ropa interior en Galicia y el consiguiente peligro de que "se rompa España por no poder uno ir con los genitales libres y fresquitos".


La Ministra de Sanidad, Elena Salgado, hija póstuma de "el Litri" y famosa por sus verrugas malolientes, denunció que los MIR están dando una mala imagen de la Sanidad española con sus protestillas injustificadas. "Recordemos que las incontables defunciones por negligencia médica se ocultan en un plis plás porque incineramos a la peña con prontitud y se destruyen las pruebas, pero estas manifestaciones de niños de papá cruzan las fronteras españolas y se van a cachondear de nosotros los franceses, por ejemplo. Hay que ser más patriótico, coj**es", dijo la Ministra. Jeremías Farrow, presidente de la Asociación de MIR españoles, tildó a la Ministra de "mentecata" y recordó cómo "cuando saqué el MIR llegué al hospital con gran ilusión, era mi primer día como médico. Cuál fue mi batacazo psicológico cuando un señor despeinado que fumaba puros me dio un serrucho, unas tiritas sucias, un bote de mercromina y me espetó: hale neng, a sacar tripas. Quirófano 3. Rápido que no llegas".




Para más inri, en una entrevista radiofónica la Sra. Salgado sembró la
polémica al calificar a los MIR de "niñatos ambiciosos, bastardos y peseteros, con todo el respeto que al Gobierno merece este colectivo". La Sra. Salgado, cuyo salario equivale al de 356 MIR, ha censurado la protesta porque, según ella, "los pacientes por definición son eso, pacientes. Si se escapa un mandoble de bisturí y abrimos por donde no era, tampoco es el fin del mundo, joroba. Y en cuanto a las jornadas largas, están justificadas porque hay que entrenar a estos gaznápiros para cuando sean cirujanos tuti plein, puesto que entonces ganarán poco más, pero tendrán que trabajar el triple de horas. Es por su propio bien".

Los MIR tienen una jornada laboral máxima de 236 horas ininterrumpidas, durante las cuales deben operar a corazón abierto a base de café y coca-colas: "ni siquiera nos pagan los estupefacientes que consumimos para mantenernos despiertos mientras extirpamos órganos sanos, es una vergüenza. Y además extirpamos casi siempre y a piñón fijo, nos ponemos a sacar entrañas y no hay quien nos pare, ya que en caso de duda el manual de la Ministra Salgado recomienda claramente vaciar el contenido del paciente por si las moscas".


Mientras tanto, un informe del Parlamento Europeo ha criticado la Sanidad española debido a las incontables muertes en urgencias, los hacinamientos letales y las continuas epidemias de cólera y tifus. La Asamblea de Estrasburgo también ha llamado la atención sobre la media de cuatrocientos cincuenta intentos que son necesarios para obtener cita médica por teléfono y, en fin, el caos sanitario general que vive España, situación que el Presidente de la Comisión Europea comparó hace unos días con la de la sanidad de Haití, "sin ánimo de ofender a los excelentes profesionales sanitarios de ese país Centroamericano".



En este contexto, el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatófono, ha negado estar «escondiéndose» o "haciendo el ganso" y confiesa que dedica al menos quince segundos al mes a este tema. "Incluso trabajo en ello durante mi tiempo libre, por ejemplo, le he pedido consejo a una sobrina mía a quien le salió un hamatoma (sic) en sus partes íntimas, pero resulta que fue a una clínica privada porque le daba asco el consultorio de la Seguridad Social, y por eso pues no sirvió este estudio empírico que yo me proponía. Y yo creo que aquí esta el problema, compatriotas españoloides, es decir, el hecho de que somos un poco sibaritas y no aguantamos unas cucarachillas inofensivas correteando por un quirófano. Hay que ser más tolerantes y más flexibles, y recordar que en Tailandia se jalan a los insectos como si de un manjar se tratase".


No hay comentarios:

Publicar un comentario