3/13/2008

Cunde por Europa la sagacísima tendencia española de poner a los teatros nombres de marcas comerciales



Apocalipsis Press, 34 de Julio de 2056 - Varias ciudades europeas, entre ellas Londres, París y Milán, han decidido eliminar los anticuados nombres de sus teatros y óperas, que honraban a pseudo-literatos y pseudo-músicos (mayormente descompuestos a estas alturas). Siguen así la estela de España, cuyo mundillo cultural ha sido precursor en esta tendencia rompedora, modernizando el nombre de teatros como el Teatro Calderón de Madrid, que ahora se regocija con su nuevo y chulísimo nombre de Teätro Haagen-Dasz Calderón, o el cine Rialto, que ahora se denomina Teatro Movistar.

Los próximos en la lista llamada "de las modernizaciones bastardas" del Ministerio de Cultura son el Teatro del Liceo de Barcelona, que pasará a denominarse "Teatro del Liceo Bragas Jomipa", y el Teatro Lope de Vega de Madrid, que se deshará del lastre de ese nombre absurdo del tal Lope (que nadie sabe quién es) para llamarse "Teatro Lidl - Aldi".




La futura Ministra de Cultura (todavía pendiente de ser nombrada), Sra. Karmele Marchante, ha confesado que: "esperamos que los teatros atraigan ahora a un público más joven para evitar que quemen tanto contenedor. Antiguamente los nombres "Teatro Albéniz" o "Teatro Cervantes" no les decían nada a los gaznápiros: evocaban a personajes de ficción o individuos totalmente desconocidos y de vidas sin valor alguno. Ahora, además de que los cabestros de 14 años reconocerán los nombres de los teatros, los dueños de las inmobiliarias a quienes pertenecen los edificios quintuplicarán sus ganancias con la publicidad sin invertir un duro en mejorar las instalaciones. El gobierno socialista pretende justamente eso, animar a los emprendedores a forrarse prostituyendo, si es necesario, la cultura española (que, entre usted y yo, tampoco es para tanto)".

A pesar de la evidencia incontestable de que la idea es brillante, original y española, The Arrancapapas ha recabado el parecer de varios de los llamados "artistas" afectados por esta tendencia a través de una sesión de espiritismo con diccionario y tijeras y toda esa parafernalia. Desde su residencia de ultratumba, un tal Isaac Albéniz y un señor que se hacía llamar Manuel de Fulla, o algo así, han aporreado 339 veces la mesa del cónclave espiritista, lo cual quiere decir que sí, que están de acuerdo y les entusiasma la iniciativa.

En Europa, ministros de varios países como el Reino Unido, Francia e Italia han aplaudido la pionera idea española de forrrarse a costa de la injustamente denominada "prostitución cultural". Así pues, el Teatro alla Scala de Milán pasará a anunciarse, a partir del próximo 1 de julio, como "Teatro Burger King alla Scala Puleva & Starbucks".






1 comentario:

  1. Lo de España y el consumismo no tiene nombre. Se aproxima a "Salvajada"...

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